Si sientes que en algún momento perdiste el hilo de quién eres, quiero que sepas que no estás sola.
Hace unos años, en medio de la vida que se suponía perfecta — familia, hogar, todo en su lugar — me di cuenta de que había dejado de prestarme atención a mí misma. Mi cuerpo me lo hizo saber: brotes de eczema, una hinchazón en el brazo que ningún médico lograba explicar. Fue mi señal para detenerme.
Ahí empecé el camino de reconectar con mi esencia, con mis valores y con lo que realmente quería para mi vida. De esa experiencia nació Yo: Auténtica, un programa para acompañar a otras mujeres en ese mismo proceso.